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XIXILI

 

Historia de una Lamia

 

   Juan como todas las madrugadas salía de pesca, se avecinaba un buen día pues el Mar estaba tranquilo. Cogio la Tarterita con la comida y las terchas para capturar el pescado  sea  Merluza u otras espécies, metió todo dentro de la cesta y salio a la calle. Iba saludando a otros pescadores con los que se encontraba por el muelle del Puerto: Egunon sorte ona les decía a los otros.

Entró en su Barco tipo barcaza con unas velas. Desplegó las Velas y despacito fue saliendo del puerto hacia el Mar. Llego a su punto de destino y fue preparando las Botavaras enganchando las Terchas en ellas con la trampa de hojas de Maíz y un hilo rojo y la carnada para capturar  Merluzas y lo que cayese. Así estuvo unas cuantas horas mientras las Merluzas y otros pescados se iban tragando las trampas y enganchándose a las Terchas. Fue recogiendo poco a poco el pescado tirando de la cuerda que iba en una especie de rodillo giratoria para acercar el pescadol  al barco y meterlas en el Nevero.Otras veces especificamente según el tipo de pescado utilizaba el aparejo o las cañas para Merluzas asi como el Palangre para Merluzas y Bakalao. Este tipo se llama palangre pelágico.  El Palangre  se coloca atado en unas Tragolas (Boya flotante) donde a traves de unos hilos de cuerda y despues de plástico  se colocan varios anzuelos a diversas medidas segun el tipo de pescado que se quiere capturar y por regla general estan atados por unas cuerdas llamados brazos  y existe el Palangre de fondo que se hecha hasta que toque suelo y alli se deja un tiempo para recogerlo más tarde.

   Recogió todos los aparejos de pesca de mano y tomo rumbo hacia el Puerto, estaba a unas diez millas en un lugar que él sabía y que era su secreto para las capturas del pescado, cuando ya se acercaba a la islade Izaro vio flotando algo en la mar, se acercó para ver lo que era, le parecía una persona ahogada pero había algo raro.Cuando logró ponerse a su altura vió que tenia unos cabellos rubios muy largos, cuerpo de mujer y aletas en forma de pez, automáticamente dio un grito ¡¡Ene Jaungoikoa!! Y se santiguo tres veces. El bulto se movió y Juan veía que aun tenía vida aquello. Se quedo dudando unos instantes pues su intuición le decía que los asuntos con Lamías terminaban mal siempre y empezó a virar la embarcación para escaparse pero escucho un gemido y una voz débil que decía: ¡Lagundu, lagundu mezedez! (Ayúdame por favor) y era tan lastimosa la voz que dio pena a Juan. Hecho una red para envolver la Lamia y arrastrarla a tierra pero pensó que si la llevaba al puerto quizá los demás marineros la matasen por si les iba a traer problemas o mala suerte, entonces pensó en llevarla a la Isla de Izaro y hacia allí se dirigió y en un pequeño varadero anclo la embarcación. Recogió a la Lamía con la red y en la pequeña playa vio que estaba herida con algo que quizá fue un Arpón de algún Ballenero que paso por allí y la confundieron con algún Delfín o pequeño Cachalote. No sabía si las boticas para humanos funcionaban con las Lamías pero Cauterizo la herida con un cuchillo candente y la lamia ni grito siquiera, no se quejaba por que sabía que la estaban curando o ayudándola a curarse. Le cosió la herida con Pita fina después de mojarla en Alcohol y por último le dio una Botica roja para limpiar y ayudar a cicatrizar. Tapó a la Lamia con una de las velas del barco y espero a que se hiciera de noche mientras iba improvisando una tienda de campaña con las velas del barco y encendió un fuego pequeño para que no se viera desde los puertos cercanos y se puso su cena.

Llego la mañana y la Lamia estaba despierta, Juan le dio algo de la cena de pescado que había sobrado de la noche y la Lamia le miraba fijamente con cara de miedo y a su vez de alegría y le dijo ¿Nola da zure izena? (Como te llamas)

-Juan, le contesto el otro

- Por que un hombre se ha comprometido a salvarme? Le dijo ella.

- Por que tu me lo pediste le dijo Juan

La Lamia se sonrío y le dijo.

-Eskerrik asko, beti izango zara nire laguna (Muchas gracias siempre serás mi amigo) Y Juan sonrío también.

- Será mejor que te ponga un rato en el agua le dijo Juan pues puedes morirte.

- Gracias, dijo la Lamia.

  La Lamia se quedó junto a la orilla de la pequeña playita mojándose con el mar para hidratarse y fue recuperándose aunque la herida no la dejaba moverse como quisiera.

  Juan le dijo que tenía que volver al pueblo pues iban a echarle en falta y podrían pensar que había naufragado y podrían venir barcos a mirar. La subió a la zona donde están las ruinas del antiguo convento de Franciscanos en la isla y la escondió allí para que no la encontrase nadie. Adecento el suelo y la puso muy cómoda encima de las redes de su barco y una vela. Le prometió que a la noche vendria a darle mas botica en la herida y a traer la cena.

  Juan volvió al pueblo y no dijo nada a nadie,vendió el pescado capturado en la Cofradía de pescadores y se fue a su casa. Tampoco dijo nada a sus padres ni a sus hermanastros. Al amanecer volvió a la Isla y allí estaba la Lamia. Juan la curo de nuevo y vio sorprendido que la herida estaba casi a punto de cicatrizarse, tampoco era raro pues las Lamias tienen poderes en el cuerpo superiores al resto de los humanos. Le dio la cena y después estuvieron charlando mucho tiempo. Cuando llego la tarde la Lamia le dijo que la devolviese al mar y que allí con las Algas y otras plantas terminaria de curarse totalmente sola. Así lo hizo Juan y regreso al pueblo. Cuando vieron que venia sin pescado le preguntaron.

- ¿Juan que pasa que no traes nada?

- ¡ He tenido mal dia! Contesto.

La gente se quedo asombrada pues era de los mejores pescadores de la zona y les parecía muy raro. Uno le pregunto.

-Vi tu barco parado al lado de Izaro. Tu allí no sueles pescar ¿No habrás encontrado el Tesoro de los Franciscanos?

- Qué tesoro ni leches! Contesto Juan ¡No tenía ganas de trabajar y me fui a la Isla!

  Los demás marineros se miraron entre todos y no se lo tragaban. Al día siguiente unos cuantos barcos se dirigieron a la Isla y husmearon por allí por si veían algo raro, pero no encontraron nada.

  Juan como siempre empezó su ruta de pesca y cuando estaba en su zona de siempre se le apareció la Lamia y le saludo.

-Hola Juan le dijo ella.

-Hola Lamia le dijo él.

-Me llamo XIXILI le dijo ella.

-Hola Xixili ¡Que nombre más bonito! Dijo Juan.

-¿Que pescas Hoy? dijo Xixili.

-Pues hoy voy a coger Papardos (Besugos) le contesto.

-¡Ah! Pues yo te ayudare le dijo ella. Voy a cogerlos con la mano y te los hecho al barco.

  Juan se quedo asombrado pues no estaba acostumbrado a esa manera de pescar. El caso es que entre los dos llenaron el vivero a tope y tuvieron tiempo para charlar-

-Ya veo que estas curada entera, le dijo Juan.

-Si y gracias a ti estoy viva dijo Xixili.

  Juan sonrió y le dijo que tenía que volver y llego al puerto cargado de Besugos. La gente le miraba asombrados -¿ Jaungoikua vaya pesca que tienes hoy Juan! dijo uno.

-Es que hoy he tenido suerte y he trabajado duroc ontesto Juan.

   A partir de entonces Juan venía siempre cargado de pescado en su barco y la gente empezó a tener celos y un poco de desconfianza, sospechaban si no habría algo de brujería o parecido. Al dia siguiente algunos marineros recelosos se hicieron señas para que siguiesen a Juan.

   Juan como siempre salió a la mar y se fue a su sitio pero se dio cuenta que le seguian e hizo sonar la bocina del barco para que Xixili se escondiese, era la señal por si un dia sucediese esto mismo y se puso a faenar como siempre pero no lleno la nevera y cuando volvió a puerto le dijeron.

-¡Que Juan! hoy no has atrapado tanto pescado?

- Había demasiados moscones en mi alrededor y eso ha espantado la pesca, contesto Juan.

   Pasaron varios meses y Juan para disimular llevaba menos pescado que otras veces a puerto unos días mucho  otros a medias, etc. Así no sospecharían los marineros.

   Era verano y el mes de Agosto, aquél día Juan salió como siempre con su embarcación a pescar, todo iba bien hasta que Juan al dar la vuelta para regresar vio unos nubarrones en el monte Sollube que estaba al lado del pueblo y sospecho que iba a venir mal tiempo. El Mar estaba tranquilo y se estaba levantando viento flojo. Intuyo que tenía que darse prisa para regresar al puerto y cogiendo vientos con la vela empezó también a remar fuerte para correr más. A medio camino y ya pasada la Isla comenzó a soplar el viento mas fuerte y a agitarse las olas. Juan grito a otros barcos ¡Regresad, regresad que viene una Galerna!! Pero ya fue muy tarde algunos pudieron regresar a salvo pero Juan aun no podía, el viento era infernal y empezó a llover y a llenarse de agua el barco. Remaba y remaba pero cada vez la embarcación con el agua pesaba mas y mas, ya el agua llegaba a la altura de la borda y el barco se undia y Juan se sujeto a unos flotadores de Corcho que siempre llevaba consigo en el lbarco. Estuvo sujeto un tiempo pero iba perdiendo fuerzas, pero aun tenia ganas de resistir. En ese momento sintió que algo venia hacia él, era Xixili la Lamia le dijo que cogiera aire y se agarrase a ella, Juan se aferro a la Lamia y esta la llevo nadando con fuerza hasta la orilla llamada Lamiñekopunta que es un lugar entre Bermeo y Mundaka. Xixili agarro a Juan y lo subió a las rocas y allí lo dejo tendido. Se lanzo al mar a coger algunos peces para que comiera Juan. Se hizo muy de noche y en el mar sonaban los gritos de los marineros que se estaban ahogando. Juan intento  comer pescado crudo y alguna Lapa pero no pudo  y se durmió. Al dia siguiente le despertó el Sol y vio a Xixili sentada sobre una roca. Estaba hermosa y radiante. sus cabellos brillaban como el oro de su peine con el que se alisaba el cabello, Juan sabía que no podía enamorarse y le dijo a la Lamia.

-Xixili a partir de ahora no podremos vernos por que ya me has pagado la deuda de la vida salvándome y por que ésta relación de Lamia y Humano no puede ser.

-¡Claro! Contesto ella con voz de tristeza.

   Juan regreso al pueblo andando por el camino de Demiku ya que la carretera normal estaba destrozada y no se podía pasar  y al llegar  explico que consiguió llegar a Lamiñekopunta nadando y que allí espero la llegada de la mañana. Juan no olvidara jamás aquel 12 de agosto de 1912.

   Con el dinero que había ganado con toda la pesca compro un barco nuevo y la llamo Sebastiana. Este ya no era de velas era de motor alimentado a carbón. Salio de pesca como siempre y cuando traspasaba Lamiñekopunta veía siempre a Xixili sentada al amanecer reflejando el Sol sus cabellos. Ella no podía vivir sin verle. Xixili desesperada fue a ver a Neptuno Rey de los mares y le pidió que la convirtiese en un ser Humano, que amaba con todas sus fuerzas a Juan, y que no podria vivir de esa manera siendo Lamía.

-Estas segura? Le pregunto Neptuno ¡perderás todos los poderes que tienes y morirás como un ser normal!

-No me importa, es peor vivir sin amor contesto Xixili.

-¡Esta bien! Mañana sentada en tu roca serás humana dijo Neptuno y así fue.

A la mañana siguiente Xixili ya no era Lamia, tenía pies normales y era humana, perdió el color de sus cabellos rubios y estos se hicieron morenos. Contenta de alegría se fue al pueblo y espero en el puerto sentada a que llegase la embarcación de Juan. Cuando éste llego creyo ver algo familiar en la mujer pero se entrego a su faena de descargar el pescado y recoger las cosas del barco. Xixili se acerco entonces y le dijo,

- Hola Juan! ¿Sabes quien soy? ¿A que no te lo imaginas?

   Juan se quedo mudo, la voz era de Xixili y la cara también pero no se lo explicaba, debía de ser una coincidencia de pareceres.

-Pues que me recuerdas a alguien pero no se que decir contesto Juan.

-Pues si, soy Xixili en forma humana y seré así para siempre, Neptuno me ha liberado de ser Lamia y he venido por que te amo.

  Juan se quedo perplejo un instante. Se echo la Txapela hacia atras rascandose la frente  pero no pudo contener su emoción y le dijo.

-Yo también te amo Xixili y ahora que eres Humana quiero que seas mi esposa Xixili tampoco contuvo su emoción y se abrazo a Juan fuertemente. Unos días después  fueron donde el cura de Santa Eufemia y allí Xixili se bautizo con el nombre de María Pía y pudieron casarse.

Aquella mujer fue mi abuela.

¡¡Eta hau honela ez bazan Sartu burua Kalabazan!!!

Gotzon Monasterio

14-09-2013

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